El Consell de Mallorca destina 140.000 euros al proyecto de investigación y restauración de las Talaies de Can Jordi, en Santanyí

El Consell de Mallorca destina 140.000 euros al proyecto de investigación y restauración de las Talaies de Can Jordi, en Santanyí

(30/09/2026)

  • Departamento de Cultura y Patrimonio

La vicepresidenta, Antònia Roca, visita el yacimiento para conocer de primera mano los trabajos llevados a cabo en una intervención de proyección europea

La vicepresidenta del Consell de Mallorca y consellera de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, ha visitado el yacimiento de las Talaies de Can Jordi, en Santanyí, para conocer de cerca la evolución de los proyectos de investigación y restauración que se han llevado a cabo en los últimos años y que aportan nuevas claves sobre la organización y el crecimiento del poblado talayótico de Santanyí.

Durante la visita, Roca ha señalado que «las Talaies de Can Jordi son un espacio clave para entender la Mallorca talayótica y, por ello, es esencial que desde la institución insular se impulsen actuaciones como esta que garanticen la preservación del patrimonio histórico de la isla». También ha agradecido la implicación del Ayuntamiento de Santanyí y de la Asociación LAUSA, «que han demostrado un compromiso continuado con la conservación del yacimiento y con la difusión del patrimonio arqueológico del municipio».

El yacimiento de Can Jordi es beneficiario del proyecto trienal de investigación del Consell de Mallorca, dotado con un presupuesto global de 900.000 euros para el periodo 2024–2026. De este importe, 90.000 euros, 30.000 por anualidad, se han destinado específicamente a las actuaciones en el poblado talayótico de Santanyí, una de las intervenciones más relevantes del programa. El proyecto, centrado en el estudio del proceso de fortificación y de las dinámicas sociales de los asentamientos mallorquines de la segunda Edad del Hierro, ha permitido profundizar en el conocimiento de la arquitectura defensiva del yacimiento y en la interpretación histórica de la Mallorca talayótica.

La última fase de esta intervención ha sido codirigida por los arqueólogos Damià Ramis, Jordi Hernández-Gasch y Nicolau Escanilla, con la participación activa de la Asociación Cultural LAUSA de Santanyí, que aporta apoyo material y humano a las tareas de campo. El equipo científico que participa en el proyecto de investigación incluye especialistas de la UIB, el Institut Català d’Arqueologia Clàssica, el INCIPIT-CSIC, la Universitat de València, la Universitat de Cardiff y otros centros europeos, situando el yacimiento en un contexto de investigación internacional.

Roca ha podido conocer las principales líneas de trabajo desarrolladas hasta ahora, como las campañas de excavación que han permitido documentar nuevas estructuras, identificar las diferentes fases de construcción del poblado y recuperar materiales que actualmente se analizan en laboratorios especializados. En las últimas excavaciones se han localizado niveles de incendio y derrumbe, así como diversos materiales arqueológicos, entre los que destacan dos puntas de lanza, una aguja de coser de hueso y contenedores cerámicos.

Paralelamente al proyecto de investigación, las Talaies de Can Jordi también han sido beneficiarias de la convocatoria de restauración de espacios arqueológicos. Este año han recibido una dotación de 14.000 euros, que se suma a las subvenciones obtenidas en los años 2023, 2024 y 2025, hasta alcanzar casi un total de 50.000 euros en cuatro años.

Estas actuaciones han permitido consolidar y restaurar diversos tramos de la muralla del poblado, estabilizar zonas con riesgo de erosión y adecuar el espacio para que pueda ser visitado con seguridad y utilizado para actividades educativas y de divulgación. Las actuaciones de restauración de 2026 están dirigidas por los restauradores Bernat Burgaya y Margalida Munar, con la coordinación arqueológica de Damià Ramis.

La vicepresidenta ha visitado también la zona donde se ejecutarán las últimas actuaciones de restauración previstas para este año, que incluyen la restitución de grandes ortostatos que formaban parte de la muralla original, la recolocación de bloques desplazados y la reparación de un tramo de 62 metros de pared de piedra seca que delimita el yacimiento.